sábado, septiembre 27, 2014


DIOS Y LA PROSPERIDAD

Si la Biblia habla de prosperidad ¿Es malo hablar de prosperidad en la iglesia? ¿Está mal desear prosperar? Y sobre todo ¿cómo es que decimos que la teología de la prosperidad es incorrecta?

Muchos cristianos han esperado alguna respuesta de Dios respecto de algo que necesitaban o esperaban que proveyera lo necesario en situaciones críticas de su vida. Pero cuando lo esperado no ocurrió, a pesar de haberlo esperado con fe, se decepcionaron. Muchos se han apartado de la fe debido a esto.

El problema no es que Dios sea un Dios que falle, el problema es no entender lo que Dios realmente está haciendo y lo que si debemos esperar de él. Ignorar lo que Dios nos ha revelado en su Palabra, la Biblia, puede hacernos poner nuestra confianza en cualquier cosa esperando que ocurra, aunque Dios jamás lo haya prometido. Esa es la inútil “fe ciega”.

Otros más han sido seducidos por el deseo de poseer más bienes en esta tierra, a pesar de que Jesús dijo que nos cuidáramos de la avaricia, y que la vida de la persona no depende de los bienes que posee (Lucas 12:15). 

Algunos más han escuchado a engañadores, llevados por el deseo de enriquecerse. La prosperidad prometida es seductora a un corazón codicioso, que llega a decepcionarse cuando ve que ha sido estafado.

Esta decepción se hace extensiva a Dios, aunque en su corazón Dios no jugaba otro papel más que el de cumplidor de deseos. Pero la advertencia a esto la dio el apóstol Pablo a Timoteo desde hace mucho: los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, hundiéndose en destrucción y perdición, y por la codicia al amar al dinero, serán atravesados de muchos dolores, extraviándose de la fe. (1 Ti. 6:9-10).

¿Entonces qué es lo que la Biblia enseña respecto de la prosperidad? La forma más sencilla de saberlo es ir a los pasajes que hablan sobre la prosperidad. Para ello hemos de tomar Josué 1:8, y el Salmo 1.

Cuando Moisés muere, Dios llama a Josué (v. 1-2) y le da instrucciones sobre lo que ha de hacer. Estas instrucciones vienen en forma de promesa, es decir que Dios garantiza a Josué que cumplirá con lo que le está indicando (v. 2-6). Esto incluye el hecho de que nadie le podrá hacer frente y que él repartirá la tierra prometida a los israelitas.

Para cumplir con ello Dios repetidamente le manda a ser valiente y esforzarse. Este valor y este esfuerzo por lógica están enfocados en esforzarse y ser valiente para ganar las batallas y repartir la tierra. Pues aunque Dios le ha garantizado el cumplimiento de su tarea, Josué debe dirigir al pueblo, empuñar la espada y pelear para vencer a los pueblos que habitan la tierra.

La gracia de Dios se manifiesta en que Dios dará la victoria y le acompañará todos los días de su vida. Así que Josué ha de esforzarse en la gracia de Dios, tal como Pablo lo indica a Timoteo (2 Ti. 2:1).

Esta gracia no se refiere a que Dios concederá a Josué todo lo que a él  se le pegue la gana pedir, o todo lo que codicie su corazón. Esta gracia mas bien, es la garantía de que Josué cumplirá en su totalidad lo que Dios tiene en su plan. En este caso específico es introducir a los israelitas en la tierra de Canaán y repartirla.

Este es el sentido de “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13). Todo lo que Dios tiene en su plan hacer en mi vida, lo puedo hacer en Cristo que me fortalece. Incluido todo aquello a lo que debo renunciar como cristiano.

De la misma forma Romanos 8:32 “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”. Todas las cosas son las que requerimos para el cumplimiento de su plan en nuestras vidas.
De la misma forma es a lo que se refiere “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Fil. 4:19).

Y es que es vital para la vida del cristiano entender una cosa, Dios está enfocado en su plan y no en los nuestros. La salvación que nos ha dado es parte de su propio plan para cumplir su propósito en nosotros. Filipenses 2:13 nos dice que Dios produce en nosotros el querer (el deseo) así como el hacer (la capacidad) para algo muy específico, cumplir su propósito en nosotros, igual que en Salmos 138:8 “Jehová cumplirá su propósito en mi”.

Tal vez lo más lamentable y terrible en la vida de una gran cantidad de cristianos (verdaderos cristianos, salvos por Cristo, valga la redundancia para enfatizar y aclarar) es que tienen una nueva vida en Cristo, pero no saben para qué.

Por eso muchos piensan que la obra de Dios está enfocada en ellos y  en su comodidad. Y entonces empiezan a enfocar su vida cristiana en sus deseos, sueños y expectativas, ignorando por completo lo que Dios está haciendo. Y esto brinda una vida llena de decepciones y sueños no cumplidos.

Pero Dios espera que al igual que Josué “meditemos en su Palabra todos los días de nuestra vida”. Que “su Palabra sea lo que hablemos” y “que la pongamos en práctica” (vale la pena ver el resultado de esto en Mateo 7:21-23 para evitar autoengaños).

Esto nos lleva a un paso más allá de sólo leer la Biblia. El meditarla, hablarla y ponerla en práctica nos llevará a entender cuál es el plan de Dios manifestado a lo largo de su Palabra: Hacer de nosotros la imagen de Cristo (Ro. 8:29, Ef. 4:13,15, 1 Jn. 3:2). Y a esto es a lo que se aplica “porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien”.

Así que la prosperidad, de acuerdo a la Palabra de Dios, es avanzar en el propósito de Dios. Para Josué prosperar y que todo le saliera bien, era poseer la tierra de Canaán y repartirla al pueblo de Israel. Para nosotros prosperar es ser cada día más semejantes a Cristo.

Esto puede entenderse también a la luz del Salmo 1, donde las primeras instrucciones son evitar la compañía de personas equivocadas, y meditar en la palabra de Dios de día y de noche, disfrutandola.

Aquí prosperar es ejemplificado con un árbol a la orilla de un río, frondoso y que da fruto (a su tiempo). Por lo tanto, aquel que se goza en la Palabra de Dios y medita siempre en ella, prospera en todo lo que hace, pues Dios conoce su camino. Esto se expone en comparación con los malos que son como el residuo de la paja que se lleva el viento, cuyo camino va a la perdición.

Note la comparación entre un árbol y el tamo llevado por el viento.

A este proceso de avanzar en ser transformados a la imagen de Cristo, también se le llama madurar o crecer en Cristo, y de una manera más clara se le conoce como “santificación”. Es en esto que debemos prosperar.

Prosperar será que el día que Cristo vuelva seamos semejantes a él, habiendo llegado a la meta.

El plan de Dios por lo tanto está enfocado en nuestra transformación, no en nuestra comodidad. Y es cierto, Dios tiene la capacidad de darnos cualquier cosa que pidieramos, pero él concede solo lo que pedimos conforme a su voluntad (1 Jn. 3:22, 5:14,15) y su voluntad es nuestra transformación.

Él es claro a largo de su Palabra: su propósito es el que permanece (Salmos 33:10-11), es en lo que él está trabajando ahora y es a lo que nos llama a trabajar con la promesa de su obra en nosotros (Fil. 2:12-13).

En Cristo,
J. David Amador M.
Pastor


viernes, julio 11, 2014

Reconociendo Nuestras Debilidades

¿Qué importancia tiene reconocer nuestras debilidades?
Aquel que no reconoce que es pecador no puede aceptar a un salvador. Por lo tanto no puede recibir la gracia de Dios aunque esté disponible para sí.
Pero ha sido a través de este reconocimiento como llegamos a Cristo, aceptando nuestra condición de pecadores, reconociendo nuestra necesidad de un salvador. Y así es como la gracia de Dios se hizo efectiva en nosotros para darnos perdón de pecados y vida eterna.
Sin embargo muchos han limitado la gracia a este punto, sólo para la salvación. Pero la Biblia nos enseña que la vida cristiana se vive de la misma manera en que recibimos la salvación, por gracia.
Esto significa que debemos reconocer nuestra incapacidad para vivir en Cristo y necesitamos aprender a depender de Dios en todo tiempo.
De hecho cada tropiezo que tenemos, cada falla, son resultado de nuestra falta de dependencia en Dios, quien ha dicho que resiste a los soberbios y da gracia a los humildes (Salmo 138:6, Santiago 4:6). Y esto se debe a que cuando estábamos sin Cristo y en pecado, buscábamos depender de nuestra capacidad y fuerza. Eso era “soberbia” pues buscábamos nuestro propio camino. Pero el primer acto real de humildad para recibir la gracia de Dios fue reconocer nuestra posición de pecadores y nuestra necesidad de ser perdonados.
Y es en esta misma humildad que debemos vivir la vida cristiana. De hecho, madurar significa aprender a depender cada vez más de Dios y menos de nosotros mismos, reconociendo nuestras debilidades.
Tal vez la mayor enseñanza dañina que se ha introducido encubiertamente en la iglesia hoy en día, es la que enseña al cristiano a vivir por recompensas. Le habla de sembrar, tomar autoridad, buscar estrategias de excelencia, libertad financiera, etc. Todo esto para ser independiente de Dios. El argumento bajo el que se enseña esto es “Dios ha ya hecho su obra, ahora todo depende de ti”. El resultado de esto ha sido, movimientos y cristianos inflados de soberbia, cada vez menos semejantes a Cristo.
Pero nosotros debemos buscar depender más de aquel que dijo que “el que comenzó en nosotros tan buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:6), pues él produce en nosotros el querer (el deseo) así como el hacer (la capacidad) para que se cumpla su buena voluntad” (Filipenses 2:13).

En Cristo,
J. David Amador

Pastor

miércoles, abril 03, 2013

CRISTIANISMO VS HUMANISMO.


Este breve escrito tiene como objeto meramente resaltar la diferencia entre el pensamiento humanista y el pensamiento cristiano. Esto se deriva de la fuerte presión que las iglesias experimentan ante la gran cantidad de corrientes de pensamiento que la asedian y que tienen un solo origen: El pensamiento humanista.

HUMANISMO. Es la forma de pensamiento donde el ser humano es la medida de todas las cosas. Es decir que todo se mide en base al ser humano, si es bueno para el ser humano entonces es bueno. Si es grato al ser humano, entonces es grato, si es malo para los propósitos del ser humano entonces es malo.
Una forma directa de entender esto es que todo parte del ser humano y apunta hacia el ser humano, teniendo todo lo demás (incluyendo a Dios) como su instrumento.

CRISTIANISMO. Es la forma de pensamiento donde Cristo es la medida de todas las cosas. Es decir que todo se mide en base a Cristo, si es bueno para Cristo, entonces es bueno. Si es grato para Cristo, entonces es grato, si es contrario al propósito de Cristo, entonces es malo, de hecho es pecado.
En este punto es necesario aclarar que esto se debe definir como “Cristo según el Evangelio” pues el término “Cristo” separado de la Biblia puede significar cualquier cosa, hasta los esotéricos lo utilizan de acuerdo a su pensamiento.

Y de la misma forma en que lo afirmamos respecto del humanismo, todo lo que es de Dios parte de Dios y apunta a Dios, teniendo todo lo demás (incluyendo al ser humano) como su instrumento.
Así es como Romanos 11:36 lo expresa: Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.

Y en ese mismo sentido Efesios 1 habla de que el propósito de nuestra salvación era para la gloria de Dios.

En realidad todo lo que pudiéramos pensar respecto de la obra de Dios en el cristiano ha sido hecho por iniciativa de Dios, ese es el punto fundamental de la Gracia. Nuestra salvación, nuestra perfección, el amor de Dios, su espíritu morando en nosotros, ser participantes de su naturaleza, tener la mente de Cristo etc. Todo ha sido iniciativa de Dios, de tal modo que se origina en Dios, y tiene como finalidad la gloria de Dios. Es por eso que la palabra nos dice que Dios es quien pone en nuestra boca la alabanza (Sal. 40:3), pues ésta no tiene como origen al ser humano, sino a Dios mismo.

Es cierto que muchos cristianos reconocen la gracia de Dios en su salvación, pues esta se basa en la obra de Cristo. Pero es cierto también que en su mente tienen la idea de que su perfección es obra de ellos. Sin embargo la Biblia nos enseña que esto también es por gracia, es decir que proviene de Dios (Sal. 138:8, Fil. 1:6 y 2:13, 1P.5:10).


LA IDEA HUMANISTA DE DIOS Y SU IGLESIA

Debido a que el humanismo tiene al ser humano en el centro, cuando se habla de Dios, éste se muestra como un instrumento para los fines del ser humano. Por lo tanto se piensa que el deseo de Dios se ajusta al deseo humano y a sus reglas.

Y aunque se puede crear una larga lista de, “qué es lo que desea el ser humano”, todo puede resumirse en la búsqueda de su comodidad. Aunque esto puede variar según los tiempos, la realidad es que la insatisfacción del “modernismo” llevó al ser humano occidental a la búsqueda de la satisfacción, por lo que para el posmodernismo actual esto se centra en su comodidad.

De ahí que la enseñanza en muchas iglesias tenga como centro al ser humano, y Dios es predicado como una herramienta que “ha de bendecir”, “ha de mejorar el matrimonio” o “traer salud” entre otras muchas ofertas. Estos son temas utilizados para atraer a la gente, porque son atractivos a un mundo en gran necesidad. Pero no por eso dan la respuesta correcta, ya que tales temas se manejan en base al deseo humano y no en base a la palabra revelada de Dios, la cual es la Biblia y que nos llama a reconocer que somos pecadores y debemos arrepentirnos, creyendo en la obra de Cristo como suficiente para nuestra salvación.

Pero tal promoción es muy notoria en una gran cantidad de iglesias hoy en día, principalmente en el movimiento Neo Pentecostés, lo cual ha sido clave para la formación de las llamadas “mega iglesias”.
Si bien, el movimiento Neo pentecostés tuvo un buen anhelo en sus inicios, esto se vio afectado seriamente por la intromisión del pensamiento humano, principalmente a través del gnosticismo y el esoterismo. Pero para ver más de ese tema se puede consultar http://www.cristianismohistorico.org/2009/10/16/evanprosperidad1/ .


LA IDEA CRISTIANA DE DIOS Y SU IGLESIA

Ahora bien, es importante entender cuáles son las desviaciones en la forma de pensamiento de la Iglesia, pero más importante es entender cómo debemos pensar sí en verdad somos de Cristo.

Como hemos dicho, todo lo que se refiere a Dios, parte de Dios y apunta a Dios. Y si comprendemos cual es el propósito de Dios en la obra que realiza en el ser humano, podemos entender con mayor claridad lo que Dios está haciendo hoy en día.


Romanos 8:29 nos dice que la obra de Dios ha transformarnos para ser la imagen de su Hijo Jesucristo. Si bien, el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios, esto fue dañado por el pecado, de tal modo que ahora está muerto en su pecado por lo que es incapaz de dar gloria a Dios, andando en sus propias pasiones (ver Efesios 2:1-3).

Pero Dios se ha revelado a sí mismo (Jn. 1:18), por lo que la imagen de Dios, la imagen visible del Dios invisible es Cristo (2 Co. 4:4, Col. 1:13-15). Así que al restaurar su imagen en el ser humano, Dios nos transforma para ser la imagen de su Hijo Jesucristo.

Por lo tanto todo lo que vivimos, ya sean tiempos de gozo y paz, o tiempos de dificultad (2Co. 4:17, Stg. 1:2-4, 1P. 1:6-7), operan para el propósito de Dios en nuestra vida.

Al comprender esto, entendemos que alabamos a Dios, no para sentirnos mejor, ni para que nos dé más de sí mismo, pues ya habita en nosotros. Le alabamos porque él es digno de ser alabado, y reconocemos su obra en nuestra vida, por lo cual le damos gloria.

Del mismo modo, leer la Biblia, orar, meditar en el mensaje de su palabra; no tienen como objeto la solución de nuestros problemas, sino más bien nuestra perfección. Nos congregamos como hijos de Dios para ser edificados, y aunque eso nos lleve a batallar en nuestra vida, al final llegaremos todos juntos a ser en todo como Cristo (Ef. 4:11-16), pues esa es la finalidad de la Iglesia.

Al decir que nuestra perfección es obra de Dios, no estamos negando el hecho de que debemos ser participantes de ello. De hecho debemos participar no solo en nuestra perfección, sino en la de los demás creyentes, como colaboradores de Dios.

CONCLUSIÓN

Podríamos resumir la diferencia entre el humanismo y el cristianismo de la siguiente manera:
El humanismo enseña que Cristo murió en la cruz para darnos una vida mejor; el cristianismo enseña que Cristo murió en la cruz para que tuviéramos comunión con él, y así ser transformados a su imagen.

Mientras el humanismo ve esta vida como lo más importante, el cristianismo ve esta vida como la preparación para la eternidad que hemos de vivir en comunión con Dios.


domingo, julio 08, 2012

Nuestra Dirección Actual:
Vicente Guerrero s/n (entre Juárez y De la Rosa), San Mateo Atenco.

Correo Electrónico: transformacion@minister.com

Twitter: @transfordevida

Reunión General: Domingos 12:00 hrs.

miércoles, diciembre 07, 2011

¿NAVIDAD O NO NAVIDAD?


Por J. David Amador M.

Es interesante ver que en estos tiempos dentro de las iglesias cristianas ha ido en aumento la idea de que la celebración de la navidad es mala. Es sabio meditar un poco respecto a esta situación que, si bien aún no ha provocado una ruptura entre quienes la celebran y quienes no, es cierto que debe ser considerada como una muestra de que algo está cambiando, lo cual nos lleva a preguntarnos ¿hacia dónde es ese cambio?

Estamos en el tiempo que marca el fin de una época, dando inicio a otra. Vamos dejando el modernismo para irnos adentrando cada vez más en el postmodernismo.

Este postmodernismo se distingue por dar gran fuerza al existencialismo, es decir, el predominio de  la experiencia, los sentidos y las emociones por encima de la razón y el conocimiento.

Debido a esta característica es cada vez más común ver que algo se considere verdadero por el simple hecho de sentirlo, y no porque tenga un fundamento real.

De este modo, lo que un día se considera cierto,  puede ir dejando de serlo a lo largo del tiempo si los sentimientos que le daban vida van desapareciendo. Esta es la forma en que a lo largo de la historia muchas cosas se tornaron en leyenda, y hoy en día se cuestiona su realidad histórica.

Ya los seguidores de la teología liberal con su método critico histórico, han catalogado eventos narrados en la Biblia como “mitos”. Ejemplo de ello son:  El diluvio y El arca de Noé, El paso del Mar Rojo, La caída de Jericó, La existencia de Daniel, etc.

¿Qué tiene que ver esto con la celebración de la navidad? ¿Nos permitirá entender si es correcto que la celebremos o no?

El Evangelio de Mateo inicia con la genealogía de Jesús partiendo de Abraham, y dentro de ella cita un evento histórico, la deportación de Babilonia. El autor cuenta el número de generaciones hasta llegar a Jesús. Marcos sitúa el bautismo de Jesús en “aquellos días” y lo ubica geográficamente en el río Jordán (Mr. 1:9). El Evangelio de Lucas nos dice que el nacimiento de Jesús ocurrió en tiempos de Augusto Cesar, siendo Cirenio el gobernador de Siria, (Lc. 2:1-2), y en ese tiempo Herodes era Rey de Judea (Lc. 1:5). Juan da testimonio de que “El Verbo” se hizo carne, habitó entre ellos y vieron su gloria, gloria como la del unigénito Hijo de Dios (Jn. 1:14).

Lo que esto nos indica es que Jesús toma parte en la historia de la humanidad. Como lo dice Justo L. González al inicio de su obra “Historia del Cristianismo”: “Desde sus mismos orígenes, el evangelio se injertó en la historia humana. De hecho, eso es el evangelio: las buenas nuevas de que en Jesucristo Dios se ha introducido en nuestra historia, en pro de nuestra redención.” [i]



Este punto tiene una enorme importancia en el sentido de que Jesucristo se hizo hombre y ocupó un espacio real en la historia y en la geografía. Su importancia en la historia va de la mano con su misión entre la humanidad “Revelarnos a Dios, Dar su vida en nuestro lugar para perdonar nuestro pecado y Transformarnos para llegar a ser como él”.

Sin embargo si esto fuera solo un mito, si en verdad nunca ocurrió que Jesús haya venido en carne, entonces no podremos saber como es Dios, o si existe. No somos salvos y no podemos dejar de ser lo que somos.

Por lo tanto se han dado formas para echar a un lado aquello que de lo que se ha dado testimonio, tanto en la Biblia como por historiadores como Josefo. Testimonio que a su vez ha sido ratificado a lo largo de la historia.

William Hendriksen en su libro “Mas que vencedores” escribe que tres son los instrumentos empleados por Satanás en su ataque sobre la tierra: La persecución anticristiana, la religión anticristiana (el engaño) y la seducción anticristiana.[ii] Elementos que se pueden encontrar tanto en Apocalipsis como en la parábola del sembrador entre otros pasajes.

De esta forma el nacimiento de Jesús puede ser “exagerado” hasta el punto de atribuir al muñeco de un bebé, poderes milagrosos. Haciendo del Salvador un dios que necesita ser cuidado, protegido y manipulado. Ese es el engaño. O puede promocionarse la ocasión como un momento de fiesta en el que los regalos, la cena, los deseos de paz y prosperidad y  la convivencia tomen el centro y no haya mención del nacimiento de un salvador. Esa es la seducción.

Pero hay un tercer elemento. Este no se ha mostrado en el sentido total de persecución, pero sí se ha ubicado en el sentido de prohibición en algunos grupos. De este modo encontramos que la celebración del nacimiento de Jesucristo se cataloga como una fiesta pagana relacionada a la celebración de Saturno que los romanos llevaban a cabo.

Esto nos habla de la intención que se tuvo en los primeros siglos de sustituir fiestas paganas por fiestas cristianas con lo que se estableció la fecha.

Sin embargo tal celebración no fue relevante por siglos, sino hasta después de la reforma protestante y en los países protestantes, quienes al celebrarla no la vinculaban en nada con fiestas celebradas por los romanos.

Y aunque por más de 400 años no hubo problemas respecto a la celebración de la navidad, llama la atención el descrédito que se le ha dado recientemente en algunos grupos.

Sin embargo, curiosamente en lo grupos donde se considera incorrecta la celebración del nacimiento de Cristo, también se promueven ciertas prácticas y enseñanzas mesiánicas. Las cuales son cuestionables por el hecho de que apuntan hacia la cultura judía por encima de Cristo.

Aclaro que no estoy en contra de los judíos ni su cultura, pues desde niño fui instruido en la palabra de Dios tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, enseñándoseme a tener un concepto equilibrado respecto de los descendientes de Jacob, entre los que se encuentran los judíos.

Pero es necesario notar que si en algún tiempo se introdujeron elementos culturales judíos a la alabanza y el arreglo de los lugares de reunión, también las predicaciones empezaron a tomar un sentido cada vez más mesiánico.

Pero eso no se detuvo ahí. Hoy en día se está enseñando que los términos griegos “Theos” y “Iesous” son equivocados por considerar al griego un idioma “pagano” y que estos términos se refieren a deidades paganas. Por consecuencia también los términos en español “Dios” y “Jesús” son desacreditados. Este tema será un asunto tratado en otra ocasión. Sin embargo no dejemos de lado la observación que son parte de una corriente que se va arraigando entre cristianos.

La sabiduría consiste en discernir las intenciones del corazón. Es decir, nuestra intención para celebrar o no celebra la navidad, si es para glorificar a Dios o no. Pero también las intenciones que hay detrás de lo que se enseña en la iglesia, (o lo que enseñamos, en el caso de los pastores). No sea que al considerarse a Jesús más adelante como un mito solamente, terminemos por olvidar que un día en la historia, el Hijo verdaderamente se hizo hombre para dar su vida por nosotros.



[i] Justo L. González. Historia del Cristianismo, Tomo I, p. 21. Ed. Unilit, Miami Fl. 1994.
[ii] William Hendriksen, Th. D. Más que vencedores, pp. 90, 91, 175. T.E.L.L. Jenison, Mi. 1977.

martes, junio 21, 2011

Cristianos sin Cristo

Bienvenido al Blog de la Iglesia Cristiana Transformación de Vida.






 
Cristianos Sin Cristo


PROLOGO



Escribí esta historia corta hace ya unos seis años y la fui  publicando por secciones en el boletín dominical de la Iglesia. Ahora la comparto con ustedes en este blog esperando que sea de edificación para sus vidas.

Aunque parece una contradicción “ser cristiano sin Cristo”, puse este nombre a esta historia corta para describir como es la situación de muchos que aseguran ser “cristianos” pero que en realidad no ponen en práctica su palabra.




1. ¿ES SUFICIENTE PARA TI LO QUE TIENES?

Oscar había crecido en un hogar cristiano, sus padres le habían dado una buena educación que consideraban “Cristiana”. Él nunca hacía cosas malas, o al menos evitaba lastimar a otros, y siempre había seguido las reglas.

Cuando entró a la universidad, se encontró con algunos compañeros y maestros que cuestionaban su estilo de vida y sus creencias. Pero él estaba convencido que todo lo que le habían enseñado acerca de Dios era lo correcto.

Oscar trató de compartir su fe con algunos compañeros de la universidad, pero nunca logró nada sobresaliente. Algunos lo escuchaban con atención, al final le sonreían y cambiaban de tema, otros se ponían a discutir con él y las cosas terminaban mal. Siempre le habían enseñado que él tenía la respuesta y que la gente del mundo sufría de gran soledad y dolor por no tener a Dios. Pero en el caso de Oscar parecía todo lo contrario. Al parecer el estilo de vida de sus compañeros era más satisfactorio que el suyo. Por supuesto que ellos tenían problemas, y cometían muchos errores y hacían cosas malas, pero tenían buenos amigos, se apoyaban unos a otros y nadie en realidad se quejaba.

Sin embargo Oscar sí tenía muchas quejas en su corazón. Empezó a notar que mientras más trataba de compartir su fe, se iba quedando más solo. Los únicos amigos con los que contaba eran los de la iglesia.

Algo empezó a despertar en su corazón, ¿será que es mejor que viva como mis compañeros? Esto tomó mayor fuerza el día que un compañero le preguntó ¿qué es lo que te garantiza que tú estas bien y nosotros mal?

Un día, Oscar conoció en la universidad a Hugo, otro cristiano. Él Tenía algo diferente, parecía que disfrutaba ser cristiano y eso atraía a otros que con gusto le escuchaban hablar de Cristo.

Después de presentarse y contarle lo que le había estado inquietando, Oscar le preguntó ¿qué es lo que hace la diferencia? He visto gente que le habla a muchos de Cristo y todos creen, y otros que difícilmente lo pueden compartir, como yo.

Hugo se le quedó mirando y le preguntó —¿tienes suficiente de Cristo en tu vida?—

—Bueno, tengo una buena relación con la gente de la iglesia a la que voy, he estado en varias iglesias con mi familia, algunas no nos han gustado tanto, pero ahora nos sentimos bien donde estamos.

—Ya veo—, respondió Hugo. Dime ¿Te gusta participar en las actividades que se hacen ahí?

—Claro, sobretodo porque el grupo es muy ameno—,

—¿estás satisfecho con lo que se hace en tu iglesia?—

—Bueno, reconozco que me gusta todo, aunque en algunas ocasiones hemos llegado a tener algunos problemas entre los hermanos…—

— y eso ha afectado tu vida espiritual ¿no?— Interrumpió Hugo.

—Pues reconozco que sí, pero sigo buscando crecer en mi vida espiritual.

—Todo eso es bueno, pero no es suficiente, dime ¿en verdad tienes suficiente de Cristo en tí?—

—Pues he tenido buenos cursos de Biblia y de evangelismo, soy el mejor en la esgrima—(concurso que consiste en buscar versículos bíblicos).

—Eso también es bueno, pero no suficiente— respondió Hugo. — Déjame ver si entiendo como te sientes. A tí te gusta lo que hay en tu iglesia y eso determina como te sientes hacia Dios y los demás ¿no?. Dime, ¿es eso suficiente para ti?——

Supongo que eso es lo que Dios nos ha dado y debemos estar contentos con eso ¿no?— Ð

—¿Crees que es suficiente con sólo contentarse con una vida de Iglesia?— Preguntó Hugo —Mucha gente ha vivido dentro de alguna iglesia durante años sin tener relación con Cristo. Ellos tienen relación con un grupo de personas cristianas y por eso se creen cristianos, pero nunca entran en una verdadera relación con Cristo—.

—Esa idea me parece muy rara. ¿cómo es posible pasar años en una iglesia sin conocer a Dios?

—Es cierto que estas personas llegan a conocer a Dios, eso no es un reto. Aprenden un lenguaje “bíblico,” y todas las reglas del juego “cristiano.” Saben lo que está permitido y lo que está prohibido. Pero recuerda que el único camino para llegar a Dios es a través de Jesucristo. El verdadero reto es caminar el camino trazado por Cristo—.

—Me parece que estás siendo muy extremista, no es posible que uno pueda ser miembro de la iglesia sin ser cristiano. ¿no te parece demasiada soberbia definir quién sí es y quién no es cristiano?—

—¿Crees que una persona llega a ser cristiano sólo porque va a una iglesia?—

Oscar se quedó de pronto en silencio. Estaba acostumbrado a discutir con la gente y no quería hacerlo ahora con el que parecía ser uno de los pocos amigos que podría tener.

—Medita en esto— dijo Hugo —, hay quienes están satisfechos con lo que tienen, y no les gustaría que nada cambiara, sino que todos los trataran con amor y que nunca hubiera problemas. ¡cuidado¡. Como no tienen relación con Cristo, cuando algo cambia, o hay problemas y nadie les muestra amor, empiezan a quejarse de todo.

Oscar dio un suspiró y dijo —Disculpa tengo que irme— se dio la vuelta y se alejó caminando pensativo.



2. NO PUEDES CAMBIAR ALGO QUE TE GUSTA
HASTA QUE TE HAYAS HARTADO DE ELLO 


Oscar caminaba muy metido en sus pensamientos —No me parece bien eso de que en la iglesia haya personas que no sean de Cristo—, meditaba, cuando de pronto alguien lo saludó.



—¡Hola Oscar¡— era su amiga Sofía. Ella había escuchado a Oscar discutir en más de una ocasión con alguno de sus compañeros cuando hablaba de sus creencias.


—¿Qué crees?, hace unos días estaba pensando en una de las muchas cosas que tú has dicho acerca de Dios, eso de que no tenemos un futuro seguro si no tenemos relación con él. ¿Y que crees? Una de mis hermanas ha estado asistiendo a un grupo de estudio de la Biblia durante unas semanas y anoche yo la acompañé. Estudiamos esa parte donde Jesús dice que viene para darnos vida en abundancia. Yo le comenté a mi hermana que había cosas que me tenían harta y que no las podía cambiar, y después de platicar con la señora que dio el estudio, muchas cosas quedaron claras para mí. Ahora creo que ¡Es maravilloso cuando sabes que las cosas que has estado viviendo pueden cambiar!—.


Oscar se le quedó viendo sin decir una palabra, en su corazón sentía una pequeña confusión que no le permitía encontrar una frase adecuada para responder a su amiga.


Sofía tomó un poco de aire y continuó hablando —creo que todo eso que has estado compartiendo de Cristo está empezando a tener un buen fruto, gracias amigo. Me voy porque tengo clase—. Le dio un apretón en el hombro a Oscar y se alejó. Mientras tanto Oscar continuaba preguntándose ¿qué es lo que hace la diferencia entre un creyente y otro?


Oscar buscaba las llaves de su casa en la bolsa de su pantalón, no estaban ahí, buscó en su chamarra y tampoco las encontró. Bajó su mochila al piso para buscar sus llaves, cuando escuchó una voz, —¿qué onda mi Oscar? ¿te quedaste atrapado en la calle?—


Oscar volteó mientras abría el cierre de su mochila —¿qué onda Charly? No encuentro mis llaves, creo que las metí en la mochila, y para encontrarlas entre todas las cosas es mucho rollo, seguido me pasa.


—¿Por qué no les pones un llaverote gigante para que las encuentres donde sea?


—¿Cómo crees? Me van a cotorrear


—Pues mejor eso que andarlas perdiendo, ¿no?


—Caray, creo que no están en la mochila, y es que como se les rompió el llavero, es más difícil encontrarlas, sólo están las dos llaves en la argolla—.


Oscar se puso de pie y volvió a revisar las bolsas de su pantalón. Finalmente con un gesto de reproche dijo —aquí están, me urge conseguir un llavero, porque ya me cansé de andar haciendo estos numeritos en la calle.


—Pues consíguelo de una vez, porque cuando te acostumbras a algo, ya nunca lo cambias.


—Dime Charly, tú antes ibas a la misma iglesia que yo ¿te hartaste de la iglesia, o que pasó?


—Nadie me lo había preguntado antes— respondió Charly —no te niego que había momentos muy padres, y la gente de ahí me cae bien, pero no encontré mucha diferencia entre las platicas con ellos que las que tengo con mis amigos que no son cristianos. Y para serte sincero, prefiero platicar con mis amigos no cristianos, porque aunque platicamos de lo mismo y usamos las mismas expresiones, acá puedo tomarme unos tragos y hablar sin tanta restricción religiosa.


—¡Guau!, nunca había pensado yo en que esa era la imagen que dábamos en la iglesia— respondió Oscar muy sorprendido— ahora que lo pienso, es cierto, si la gente de la iglesia piensa igual que la del mundo, entonces habla igual, pero tiene sus “restricciones religiosas” como tú dices.


—¿te soy sincero? Me cansé de eso y preferí dejar de ir a las reuniones-.


Cuando Oscar entró a su casa y cerró la puerta, en su mente estaba todavía repitiendo la plática que había tenido con Charly. De pronto recordó las palabras de Hugo:


“Mucha gente ha vivido dentro de alguna iglesia durante años sin tener relación con Cristo. Ellos tienen relación con un grupo de personas cristianas y por eso se creen cristianos, pero nunca entran en una verdadera relación con Cristo”.


Y también volvió la pregunta a su mente, ¿tienes suficiente de Cristo en tu vida?


Y como si hubiera sido en la misma plática recordó la frase de Charly “cuando te acostumbras a algo, ya nunca lo cambias.”


Al siguiente día buscó a Hugo por toda la universidad, cuando finalmente lo encontró, le dijo:


—Estuve pensando toda la noche en lo que me habías dicho sobre la gente en la Iglesia que no tiene a Cristo.


—Los famosos “Cristianos sin Cristo”


—Sí, esos, de hecho quería preguntarte, ¿cómo puedo saber quien tiene relación con Cristo y quien no?


—Bueno, no se trata de hacer una cacería de pseudocristianos, no dejes que eso te...


—Es que quiero saber si yo soy uno de ellos—interrumpió Oscar


—Ya entiendo— respondió Hugo pensativo —que te parece si vamos a la cafetería para hablar con calma-.


Ya en la cafetería Oscar parecía impaciente. Hugo le preguntó con un tono apacible:


—¿Qué dice la Biblia que debemos hacer para entrar en el reino de Dios?


—Bueno, pues que hay que creer en Dios


—¿Estás seguro?


—No, no ya me acordé, Juan 3 dice que hay que nacer de nuevo


—Oscar, ¿y tú ya naciste de nuevo?


—Bueno, tú sabes que cumplo bien con nuestra religión


—Oscar, tú me pediste que te dijera como detectar a alguien que no tiene relación con Cristo, bueno ahí te va un tip, cuando uno habla del cristianismo como “religión” y de “creer en Dios,” hay indicios de que necesita nacer de nuevo.


—¿por qué?


—No es lo mismo creer en Dios que creer en Cristo, el ser humano por naturaleza cree en la existencia de un Dios, pero si alguien enseñó como es ese Dios, fue Cristo. Si crees en Cristo, entonces estás creyendo en lo que él dijo acerca de Dios. El punto importante es “creer en Cristo”-.


Oscar se mantuvo en silencio por un rato, después le comentó a Hugo las razones porque asistía a la Iglesia, pero Hugo siempre volvía a la misma pregunta ¿ya naciste de nuevo?. Hablaron un poco sobre lo que es y no es “creer en Cristo.”


Finalmente Oscar llegó al punto de su plática con Charly


—Ayer un amigo me puso a pensar en el hecho de que mi estilo de vida no es muy diferente al de los que no creen en Cristo, y eso me inquietó toda la noche. Creo que me he acostumbrado tanto a este estilo de vida religioso que ya no me doy cuenta la falta que me hace tener relación con Dios.


—¿no estás harto de ese estilo de vida religioso?-


—Sí, sinceramente ya estoy cansado de eso, creo que debo nacer de nuevo.


Los dos amigos agacharon la cabeza, y en ese lugar, sin importar la gente que les rodeaba, oraron al Padre. Mientras tanto en los cielos se celebraba una fiesta por el nacimiento de un nuevo creyente en Jesucristo. Ð




transformacion@minister.com

Escrito por J. David Amador


martes, mayo 18, 2010

¿PORQUE DEBERÍAMOS PENSAR DIFERENTE?

Al vivir en una sociedad con un amplio espectro de formas de pensar, nos damos cuenta que podemos concordar en muchas cosas, sin embargo siempre habrá características personales que distinguen la forma de pensar de cada uno.

Las cosas que influyen en nosotros para definir nuestra forma de pensar, no vienen de nosotros, sino de fuera. Estas cosas tocan nuestra vida de tal forma que dejan su huella en nuestras emociones, ya sea que hayan sido dolorosas o gratas.

Pero sí hemos creído en Cristo, debemos reconocer que hay algo que nos hace diferentes de las demás personas. Es cierto que esto puede sonar a soberbia, sin embargo debemos ser honestos en cuanto a lo que creemos, pues dar crédito a lo contrario sería mentir sobre aquello que afirmamos creer. Y a esto debemos responder con bases reales en la palabra de Dios.

De acuerdo a la Biblia, el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios. Pero debido a que cayó en pecado, su naturaleza fue dañada completamente. Por ese motivo tiene la tendencia a hacer lo malo siempre. Es cierto que hace cosas buenas, eso es debido a que fue hecho a imagen de Dios, aunque ahora esa imagen esté desvirtuada. Por lo tanto encontramos que la persona más buena, es capaz de hacer maldad y la persona más malvada llega a hacer cosas buenas en algún momento.

Sin embargo, al recibir a Cristo y creer en su nombre, lo que ocurre es que nacemos de nuevo. Este nuevo nacimiento no es físico. Jesús aclaró esto al responder a la pregunta del notable maestro de Israel, Nicodemo. (Ver Jn. 3:1-13). Este nuevo nacimiento no se efectúa bajo la naturaleza humana dañada, de otra forma tomaría el mismo rumbo que en el primer nacimiento (1P. 1:23). Pero ya que el problema humano reside en su naturaleza dañada por el pecado, entonces la solución está en recibir una nueva naturaleza. Por lo tanto, al nacer de nuevo, además de recibir el perdón de los pecados, participamos de la naturaleza de Dios (2P. 1:4). Pues sólo de esta forma Dios llevará a cabo el plan que tiene para el cristiano, transformarlo para ser la imagen de Jesucristo (Ro. 8:28-29).

Al nacer de nuevo entramos en una nueva etapa, debido a que en ello no se elimina nuestra naturaleza dañada, pero nos es posible entender las cosas del Espíritu pues ya tenemos la naturaleza correcta (Ver 1 Co. 2).

Eso es lo que nos trae una nueva capacidad de entender las cosas que ocurren en nuestra vida. Ya no bajo la perspectiva meramente terrenal y humana, sino bajo la perspectiva de Dios.

Es bajo esa nueva naturaleza que podemos comprender lo que Dios está haciendo y de esa forma nuestra perspectiva cambia.

Al venir a Cristo muchas cosas cambiaron en nuestra vida. Aunque no todas estas cosas se manifiestan instantáneamente, hay cambios efectuándose en nosotros.

El nuevo nacimiento es el cambio inicial en nuestra relación con Dios. A ello debemos agregar los demás cambios que nos llevan a pensar diferente.

Una de las verdades esenciales en la vida del cristiano es “El perdón de Dios” Este hecho nos afecta, ya que no vemos la vida igual cuando nos sentimos culpables que cuando nos sabemos perdonados. Esto se debe a que ya no nos preocupa entrar al cielo debido a que ya tenemos entrada a él.

Saber que el perdón de nuestros pecados nos fue dado por Dios sin que lo mereciéramos y sin que nos costara, nos permite ver la vida con gratitud a Dios. Este perdón es lo que más necesitábamos en nuestra vida, pero estaba fuera de nuestro alcance.

De este perdón se derivan más cambios que afectarán nuestra forma de pensar y de vivir, pues el perdón implica un rompimiento con las cargas del pasado, de ahí que el que ha sido perdonado puede perdonar y de esa forma sanar su pasado.

Quien ha sanado las heridas del pasado ya no vive esclavizado al pasado, ya no toma decisiones basado en decepciones pasadas o en resentimientos y rompe con una visión pesimista de la vida actual, pues ahora mira a la eterna.

De es forma, cuando uno ha resuelto su pasado, su forma de pensar se define por el destino al que va.
Cuando una persona piensa que esta vida es todo lo que tiene, sus esperanzas reposan en lo que pueda lograr aquí y las cosas que ocurran en esta vida determinan sus alegrías y su gozo.


Pongamos un ejemplo, quien va a la tienda de la esquina, no necesita ningún tipo de preparación, quien va al trabajo, por lo menos se baña y se arregla, quien va de paseo prepara las cosas que ha de requerir y quien va de viaje prepara una maleta, unos boletos o manda el auto a revisión y toma un tiempo de planeación. Y no digamos todo lo que se requiere cuando alguien sale para mudarse de ciudad.

Así es con aquel que ha creído en Cristo y que sabe que va más lejos de esta vida. Sabe que esta vida no es todo lo que Dios le ha preparado, sino que actualmente Cristo le está preparando un lugar en la casa de su Padre.

Si entendemos esta vida como algo pasajero, y al mundo como un lugar al cual no pertenecemos, porque sólo vamos de paso, tenemos una perspectiva distinta de las cosas y por lo tanto pensamos diferente.

Si a todo esto que hemos visto, agregamos el tremendo peso que tiene el hecho de que quien ha nacido de nuevo, tiene la mente de Cristo, sólo podemos concluir que para un verdadero cristiano...

¡NO HAY EXCUSA PARA NO PENSAR DIFERENTE!


Lo más importante que debemos comprender sobre el hecho de tener la mente de Cristo, es que eso significa que Dios está trabajando en nosotros.

Su obra en nuestra vida consiste en equiparnos con lo necesario para conocerle mejor.

Esto significa que en nuestra forma natural de pensar no podemos comprender lo que Dios es y lo que hace. Los filósofos y teólogos humanistas lo han intentado durante siglos y al no comprenderlo, han preferido desecharlo.

Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Isaías 55:8-9

Definitivamente como humanos estamos imposibilitados para conocer a Dios. Es por eso que requerimos de su obra, al darnos la mente de Cristo.

Reuniones: Domingos 12:00 hrs.
Claveles 27, Izcalli Cuauhtémoc I, Metepec, México. México.

martes, diciembre 06, 2005

¡BIENVENIDO!


Este es el blog de la Iglesia Cristiana Evangélica Transformación de Vida.

Nos da gusto compartir contigo el trabajo que realizamos en el valle de Toluca, con el fin de que las personas vengan al conocimiento de Jesucristo y lleguen a vivir de acuerdo al propósito de Dios, siendo transformados a la imagen de su Hijo.

Nuestro objetivo como Iglesia de Jesucristo es:


"Alcanzar y edificar a los no creyentes con el Evangelio de Jesucristo"


Por medio de este blog esperamos colaborar con aquellos que buscan de todo corazón a Jesucristo, en su trabajo de preparación para el gran día en que él vuelva, y así nos halle siendo tal como él es. 1 Juan 3:2; 4:17.

Nuestra dirección es:Vicente Guerrero s/n, entre Juárez y De la Rosa, Barrio de San Nicolás. San Mateo Atenco, Estado de México, México.
Cada domingo a las 12:00 hrs. tenemos una reunión especial con alabanza, oración y una conferencia. Los esperamos para poder compartir un buen tiempo.

En Cristo,
J. David Amador, Pastor.